En un mundo saturado de discursos sobre sostenibilidad, comunicar valores reales es más necesario que nunca. Pero también es más difícil.
Hay una palabra que da miedo pero que hay que mirar de cara: greenwashing. Un término que ha pasado de ser un concepto técnico a una acusación pública.
¿Y lo peor? Que, a menudo, no se hace con mala intención. Muchas marcas quieren ser sostenibles, pero no saben cómo comunicarlo.
¿Por qué ocurre?
Porque comunicar sostenibilidad es complejo. No es una campaña, ni una acción puntual. Es una manera de entender el negocio, el mundo y la relación con las personas.
Muchas empresas todavía ven la sostenibilidad como una capa que se añade, no como un núcleo que se integra. Y si este núcleo no es sólido, la comunicación se tambalea.
Y entonces, ¿qué significa comunicar valores reales?
- Quiere decir qué hacemos, cómo lo hacemos, y por qué lo hacemos. Con contexto.
- Quiere decir no tener miedo a decir “aún no hemos llegado a donde querríamos”, o “este es el primer paso de un proceso largo”.
- Quiere decir huir del perfeccionismo publicitario y abrazar la transparencia. El público —sobre todo las generaciones más jóvenes— no quiere marcas honestas. conectan.